Berrinches y los sentimientos de los peques (Parte 2)

Buen día mamá estamos de vuelta con el tema de los berrinches. En el artículo anterior sobre  berrinches vimos el caso personal de una mamá y analizamos los roles de poder o manipulación y cómo esto tenía que ver con la responsabilidad que el niño podría tener con respecto de su deseo.
Cuando un niñ@ está viviendo un momento de angustia, ansiedad o frustración se debe en gran parte a que se siente incomprendido o no comprende. Trata de ayudar a tu pequeñ@ a que enuncie lo que no puede decir, a que reconozca lo que le pasa, en ocasiones puede ser sueño, dolor, apego o ganas de un abrazo… La respuesta que prevenga el berrinche sería la más adecuada, pero en la medida de que atienda la palabra, aquello que invite al niñ@ a aprenda y a nombrarla: enunciar lo que necesita. Requiere de mucha paciencia y tolerancia pero es la capacidad más maravillosa que podríamos tener los seres humanos ya que a manera de resolución de conflictos no ha habido otra que promueva mayor paz que la palabra.

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En parte a través de un berrinche, el niñ@ está manifestando su incapacidad para entender la circunstancia que vive, y al mismo tiempo está reconociendo su deseo (se diferencia de los otros[1] en la circunstancia). Una vez que reconoce su deseo, entonces empieza a identificar el poder de su deseo. Ese poder tiene que ver con los berrinches y con un poder que él sea capas de manejar también.

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El deseo del niño puede ser siempre más fuerte pero tiene que aprender a autoregularse para no vivir frustración que lleve al berrinche, e ir incorporando la responsabilidad con respecto del poder que ejerce. Eventualmente esto se desplaza cuando existe un dominio de la palabra y el niñ@ comienza a hacer negociaciones y a usar su poder con responsabilidad. En el caso de la mamá del artículo anterior, el hecho de que ella estuviera siendo manipulada por su hijo, o no, dependería de si aquello que está negociando es en realidad algo que lo el niñ@ ya puede tener responsabilidad.

Un ejemplo podría ser que el niñ@ consiga la negociación a favor de usar el gorro de la chamarra sólo en el exterior y si clima es extremadamente frío. Como madres o padres podemos creer que está desafiando algo que es imprevisible pues es su salud, pero quizás nosotros mismos no estamos usando esas prendas y él ya es capas de reconocer cuando tiene frío o no en la cabeza. Continuaremos con la parte 3 en el siguiente capítulo.

[1]Se refiere a una otredad donde nada es personal, él se diferencia de todo o se reconoce en su autenticidad y a la vez que su autenticidad (yo) le otorga un poder, le genera incomprensión y miedo para ejercerlo apropiadamente (con respecto de la otredad o sociedad).

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Psicóloga, socióloga y especialista en el desarrollo de la creatividad a través del arte. A través de los años voy reafirmando que nada se aprende mejor que estando felices, plenos y en paz. El trabajo que hago está particularmente enfocado en el momento de aprendizaje con l@s niñ@s, procurando dinámicas integrales en cuerpo y mente y utilizando las artes como instrumento de creación.

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