Las redes sociales ¿Dañan la comunicación familiar?

¡Hola muy buen día familia! El día de hoy traigo para ustedes algunas ideas de como compartir tiempo en función de vivir bien y tener calidad en las actividades que se comparten. Hoy en día el mundo es fugaz y requiere que las personas desarrollemos cada vez mejor nuestra capacidad de respuesta inmediata y asertiva ante muchas decisiones.

Cada vez somos más fácilmente sujetos que responden y deciden en automático a ciertos aspectos o procesos de nuestra vida cotidiana, en parte esto tiene que ver con que se busca pertenecer a la sociedad (o sus reglas) donde estamos (especialmente en zonas urbanas o con alta densidad de población) con el objetivo de adaptarnos y economizar la energía invertida la toma de decisiones, buscando sólo “gastar energía” al decidir aquell@s cosas, aspectos o procesos específicamente imperantes, contundentes y urgentes. Algo parecido a “saber elegir las batallas”, si es que me doy a entender.

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La vida va rápido y cada vez más nos jala una fuerza hacia la comunicación e interacción de forma intensa y centrífuga. Comunicamos a través de las redes sociales y comunicamos todo el tiempo, pero cada vez hablamos menos de nosotros entre nosotros, de frente, conscientes y presentes en un sólo lugar y bajo una sola conversación.

Casi siempre está presente ya el teléfono o la tablet generando sutiles interrupciones o cortes de conversación, o incluso mediando la mayoría de los temas. El teléfono, las redes sociales y la cantidad de información que procesamos diariamente NO SON EL PROBLEMA. El problema es precisamente que no sabemos qué hacer con la información.

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Un ejemplo: si estamos jugando un juego de mesa como maratón y el teléfono se utiliza como medio que genere mayor discusión y aprendizaje a través del despliegue de información sobre distintas preguntas del juego, entonces el instrumento es un instrumento facilitador de la interacción familiar, sin embargo si el teléfono hace que constantemente papá o mamá o Carolina o Joel se levanten de la mesa e interrumpan el juego, entonces el teléfono está obstruyendo la comunicación.

El problema como siempre sigue siendo de nosotros y el uso o abuso que demos a los artefactos que nos forman. De ahí que hoy en día se desarrollen adicciones fuertes en torno de los medios de comunicación o fobias ante la simple idea de no tener acceso al teléfono celular o las redes sociales.

A nivel familiar sucede algo interesante cuando vamos a los restaurantes. De cada mesa podremos ver que mínimo hay un integrante que está interactuando con el celular, no siempre es el mismo pues el rol rota de integrante en integrante, significando que todos en todo momento están sujetos a dejar la conversación por un instante para retomarla después. No nada más es a nivel familiar sino que sucede en todos los tipos de interacción social, cada vez más hay este tipo de encuentros en donde las personas mantienen comunicaciones a través del internet mientras que sostienen una conversación en persona.

No privacy in a digital world

Lo interesante es preguntarnos, si realmente estamos aprendiendo a tomar decisiones filtrando la información necesaria o somos llevados por una masa de pensamiento que nos dice, que hacer, que sentir, a dónde ir, cómo buscar, cómo comer, cómo vivir… Ese es trabajo de cada uno, definirse: toma toda una vida.

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Psicóloga, socióloga y especialista en el desarrollo de la creatividad a través del arte. A través de los años voy reafirmando que nada se aprende mejor que estando felices, plenos y en paz. El trabajo que hago está particularmente enfocado en el momento de aprendizaje con l@s niñ@s, procurando dinámicas integrales en cuerpo y mente y utilizando las artes como instrumento de creación.

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